“Nepal es… una fusión milenaria de culturas India, China y Tibetana…”
Imagine un horizonte recortado por inmensos picos nevados que penetran en las nubes, imagine un tranquilo lago reflejando como un espejo las blancas montañas, imagine un alegre villa salpicada de cafés, pagodas, turistas y tiendas vendiendo artículos de montaña, mascaras tribales, pashminas, tejidos de Yak y artesanías tibetanas; imagine todo esto armonizado por el sonido de los mantras que repiten incesantes “om mani padme hum”, y tendrá una vaga idea de la magnífica ciudad de Pokhara en Nepal.
Al conocer Nepal es inevitable preguntarse, ¿porque no es un destino tan popular como lo es La India, China o el sur de Asia? Y ¿Porqué queda relegado solamente a impresionantes especiales de National Geographic?: aventurando una respuesta, diría que por su cercanía con dichos gigantes del turismo, que absorben por completo cualquier viaje (…si apenas queda tiempo para conocer una pequeña parte de estos…), la opción de visitar el pequeño y mágico Nepal, pasa a un segundo plano. Que injusticia y qué lástima estar tan cerca y perderse esta maravilla natural y cultural.
Siendo estrictos y dejando de lado los increíbles parques naturales, podemos decir que una rápida visita a Nepal se concentra en Kathmandu, su capital, y en Pokhara, turística ciudad y puerto base de los Himalayas. Kathamndu, para muchos viajeros, es una de las 5 ciudades más interesantes de Asia; toda la cultura del país se concentra allí, una fusión milenaria de culturas india, china y tibetana y un pasado marcado por regímenes e insurgencia, han convertido al Nepal moderno, en una rica y fascinante cultura y en un pueblo democrático, preparado y prometedor.
Pokhara, es una pequeña población de montaña que nace a orillas del plácido lago Phewa Tal, con un horizonte dominado por los gigantescos Himalayas, salpicado de pagodas tibetanas, hoteles y tiendas dedicadas a vender equipos de montaña y artículos budistas, a precios tan bajos, que la restricción en compras la marca el peso del equipaje.

Con seguridad, es allí donde se experimenta uno de los impactos emocionales más memorables en la vida de un viajero; al llegar al lago central, el primer contacto visual con los picos de los Himalayas paraliza por varios minutos, cuesta recobrar el aliento, cuesta traer de vuelta el sentido que ha sido devorado por la majestuosidad de la naturaleza, cuesta dejar de sonreír y de dar gracias a la vida por estar vivo, en ese lugar y en ese momento.
Si un amigo suyo le dice que visitó los Himalayas, e inmediatamente usted lo imagina con botas, morral y pasamontañas, por favor…
…sáquese esa idea de la cabeza; los Himalayas, como tal, se ven perfectamente desde la ciudad de Pokhara, el lugar está altamente desarrollado para el turismo, con vuelos regulares desde Kathmandu, excelentes hoteles, restaurantes, internet y, si se quiere, hasta Spa. Ahora, si su amigo le dice que subió al campamento base del Everest o hizo el circuito de los Annapurnas, ahí sí, imagínelo poniendo la bandera de Colombia en lo alto de una montaña.

























August 2, 2011
Destinos, Nepal, Un Lugar Secreto