Escocia cuenta con una serie de rasgos exclusivos, pero en realidad, no existe ni un sólo elemento que defina el país. Por el contrario, se trata de una variedad de ingredientes que se han ido añadiendo y combinando a lo largo de los siglos para dar lugar a una mezcla inconfundible. El pasado a menudo turbulento del país, el carácter extraordinario de sus gentes, la gran diversidad de la cultura, las artes y los muchos otros elementos característicos que se encuentran en este país han dado lugar a una nación única y maravillosa.

Las dos ciudades principales del país te sorprenderán. Edimburgo, la capital, te cautivará con sus dos castillos históricos y los callejones medievales del casco antiguo.  En Glasgow domina el vanguardismo. Su arquitectura victoriana perfectamente restaurada resalta con fábricas y talleres convertidos en tiendas y restaurantes un fondo moderno de un encanto irresistible. Viajar por Escocia es un verdadero placer. Déjese sorprender por las variadas caras de Escocia. Desde los montes de Dumfries y Galloway, en el sur de Escocia, hasta los paisajes escarpados de las Tierras Altas del norte y la increíble variedad de paisajes.

Las dos ciudades principales del país te sorprenderán. Edimburgo, la capital, te cautivará con sus dos castillos históricos y los callejones medievales del casco antiguo.  En Glasgow domina el vanguardismo. Su arquitectura victoriana perfectamente restaurada resalta con fábricas y talleres convertidos en tiendas y restaurantes un fondo moderno de un encanto irresistible. Viajar por Escocia es un verdadero placer. Déjese sorprender por las variadas caras de Escocia. Desde los montes de Dumfries y Galloway, en el sur de Escocia, hasta los paisajes escarpados de las Tierras Altas del norte y la increíble variedad de paisajes.