Francia es uno de los estados más antiguos de Europa, aunque sólo aparece con tal nombre a partir de la Edad Media. Se extiende desde el Mar del Norte hasta el Mediterráneo. Su paisaje es muy variado. El este y el sur son montañosos, destacado por sus Alpes, el Mont Blanc que mide 4.810 m, siendo así el pico más alto de Europa occidental. Para conocer a Francia hay que mirar a sus hombres y mujeres como asombrosos actores en un gran escenario, llevando a cabo una placida obra de armonía al elaborar sus vinos, sus perfumes, sus tejidos, al salir a sus calles y mezclarse con todos sin perder su individualidad, al subir sus montañas o reposar en sus playas. Es una obra que no termina, que continua día a día y que en el gigantesco escenario de la humanidad ha atraído a un gran público, que hipnotizado aplaude frenético a los franceses sin comprender que para ellos esa es la vida.

París – La ciudad del amor

En esta ciudad magnífica se renuevan constantemente el lujo y la bohemia; el arte y los movimientos alternativos; el romance y los negocios; las compras y la cultura. Un viaje por París, un roce con su gente y sus obras vivas, es un aventurado riesgo para el viajero ya que existe la posibilidad de que al retornar, “el presente sea diferente a como sería  antes de descubrir París”. Cuando visite Paris no olvide EL ARCO EL TRIUNFO. El imponente Arco del Triunfo fue diseñado por Jean-Arnaud Raymond y Jean – François Chalgrin, su estructura cuenta con 50 metros de altura y 45 metros de ancho; las esculturas que lo decoran ilustran acontecimientos memorables de la historia de Francia; desde los bajorrelieves que conmemoran las victorias de la Grande Armée con los nombres de las batallas inscritos en los escudos del cuerpo superior y los de otros 128 acontecimientos gloriosos en las paredes interiores. Una escalera de caracol conduce a la cima del noble Arco del Triunfo, en el cual se encuentra la terraza panorámica desde la cual se puede apreciar la vista completa de la capital francesa. LOS CAMPOS ELÍSEOS En sus orígenes, el barrio era un campo pantanoso donde se reunían delincuentes y mujeres de la mala vida. El nombre que se le dio a finales del siglo XVIII procede precisamente de aquel lúgubre abandono que la memoria clásica a situado en los campos elíseos de Homero, en el que crecen flores de asfódelo y vagan los fantasmas de héroes que añoran la vida perdida. En la mitad del siglo XVII los campos Elíseos se transformaron en parque. Los espacios verdes, solo accesibles a la nobleza, incluían los jardines del duque de Guisa, en Le Marais, los del hôtel de Vendôme, los de Luxemburgo y los de las Tullerías.