Los ingleses aman la Toscana, tanto que la han llamado “Chiantishire”, ya que escampan de la lluviosa y sombría ciudad de Londres y se entregan al descanso en las villas de verano, el buen clima y la vida social de la Toscana. Es grande y hay muchos lugares desconocidos y preciosos. El paisaje, que se reconoce como fondo de innumerables Madonnas renacentistas, permanece relativamente intacto, salpicado de caseríos antiguos que han sido bellamente restaurados. Las ciudades de Florencia, Siena y Verona tienen demasiadas referencias culturales, pero las aldeas medievales como Montalcino y Pienza parecen totalmente detenidas por el tiempo. Los amantes del buen comer se regocijarán con la magnífica cocina toscana y con los vinos que se ofrecen en sus numerosos restaurantes.